Hace algún tiempo, en algún lugar de Korea, un chico de 15 años le decía adiós a la ciudad que le había visto crecer. Cogió algunas cosas para su viaje, y así le dijo adiós a sus 8 hermanos y sus padres que le querían profundamente. Tomó el tren a Seúl, su familia lloraba desconsoladamente cuando le vieron partir. El chico no miro hacia atrás, sabía que si veía a su familia llorando no tendría las fuerzas necesarias para marcharse. Y así, el chico dejó su casa por primera vez a sus 15 años, camino de la gran ciudad, aquella que sólo había visto en sus sueños.

Finalmente el tren llegó a su destino, el chico se bajó, mientras miraba con ojos curiosos la extraña, enorme y lujosa ciudad que tenía ante sí. Nunca había visto un lugar así. Por un momento dudó de que pudiese sentirse cómodo en una ciudad así. El sentimiento de la duda abrazó su corazón.

Pero todo con lo que soñaba, sus ilusiones, no podían morir. Si regresaba a casa no se perdonaría jamás el haber huido como un cobarde. Así que sin ayuda alguna y sin ningún conocido, el chico encontró un apartamento, del tamaño de una lata de sardinas y llamó a casa.

SM Entertainment, la mayor productora musical del país, organizaba en ese momento su segundo concurso de canto. En aquella sala había muchos chicos, que como él, deseaban ser los elegidos en el concurso y poder convertirse así en cantantes reconocidos. Todos iban bien vestidos, iban a la moda, llevaban sus mp3 conectados y practicaban todo el tiempo. El chico miró su camiseta vieja y sus jeans, y sintió que ya había perdido la mitad de la batalla.

Era el concursante número 12, entró en la sala donde se hacía la audición, cinco jueces con cara seria le miraban. Estaba muy nervioso, hasta que uno de los jueces le pidió que cantara…

Entonces, su voz enamoró a todas las personas que estaban en esa habitación. Su voz, era la mejor, la más pura y dulce que habían escuchado. Al escucharle sientes la pena y las toneladas de emociones que se agolpan en su corazón, pero incluso entonces, quieres seguir escuchándole para siempre y perderte en su voz.

La razón por la que el chico ganó la audición fue porque los jueces vieron en él a una estrella. Le dijeron que su cara era tan bella, que había nacido para estar en el mundo del espectáculo.

Firmó un contrato con SM por 7 años, los dos primeros de ellos tendría que pagar por todas sus clases de música y baile. Los siguientes cinco años se convertiría en artista. Viendose a si mismo más cerca de su sueño, el chico firmó el contrato, sabiendo que durante los próximos dos años su vida sería especialmente dura, más de lo que nunca habría imaginado, pero no quería renunciar a su único sueño.

Así comenzó la historia de los años más difíciles de su vida, a su familia no le sobraba el dinero, así que tenía que trabajar muy duro para sobrevivir. Con varios trabajos a la vez, mientras otros dormían él iba de puerta en puerta repartiendo periódicos para poder subsistir. Cada día, después de sus clases de música, al caer la tarde, caminaba durante tres horas para llegar al restaurante donde trabajaba. No usaba ningún medio de transporte publico para así ahorrarse unas cuantas monedas.

El chico hizo todo lo que pudo, pero no podía permitirse comer tres veces al día. Cada vez que le pagaban, lo primero que hacía era pagar sus clases de música, incluso cuando ello le suponía no poder comer o comprar nuevas ropas para vestirse. Finalmente un día, el chico descubrió que no le quedaba nada de dinero, había pasado hambre durante dos días, no tenía a penas fuerzas para caminar, pero con la idea fija en mente de que debía pagar sus clases fue, como cada día, a trabajar al restaurante. Esa noche, mientras limpiaba una de las mesas vio que un cliente había dejado más de medio plato lleno de sopa, y aún estaba caliente. No podía soportar más el hambre, con manos temblorosas tomó la cuchara y empezó a comer. Se preguntó por qué empezaba a saberle la sopa tan salada hasta que se dio cuenta de que sus lágrimas caían en el plato sin que él se hubiese dado cuenta.

Un día, el chico se pudo malo, tenía fiebre muy alta, se quedó en su pequeño apartamento sin salir durante tres días. Afortunadamente ya había pagado sus clases, pero esto le suponía tres días sin paga, así que una vez más se levantó de la cama, y caminó durante tres horas para llegar al restaurante.

De regreso a casa se fijó en que una organización recogía sangre para un hospital, con hambre de días, entró dentro… Una hora después salía con una par de billetes en el bolsillo, corrió al supermercado a coger algo de comida.

Finalmente pasaron los dos años, había sido elegido para formar parte del grupo de cinco chicos. La compañía anunciaba que a pesar de lo diferentes que eran los unos de los otros el grupo sería el mejor de todos los tiempos. Los chicos pensaban en lo afortunados que habían sido al ser elegidos.

Cuando salió a la venta su primer disco, aunque sólo constaba de dos canciones, alcanzaron los puestos más altos de las listas coreanas. El chico empezaba a sentir el sabor del triunfo, recibía miles de cartas de fans cada día, y él sentía que los dos años anteriores habían merecido la pena.

[...]

El chico empezó a ser más y más popular, la gente empezaba a comprender que era algo más que una cara bonita, que era un músico apasionado, con una bella voz, un alma luchadora a la que no le preocupaba reconocer sus errores.

La compañía le dio el sobrenombre de HERO, y cada vez que el chico quería llorar recordaba que él era un héroe, que los héroes no lloran y luchan hasta el final, porque él es...Hero JaeJoong

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